Declaración

Preámbulo

La lucha feminista, a lo largo de su historia, ha manifestado la voluntad del autogobierno de las mujeres, con el objetivo de mejorar el progreso, el bienestar y la igualdad de oportunidades de toda la ciudadanía, incluida la propia.

En los últimos años va asentándose una negativa radical a la evolución democrática, intentando volver a imponer la tutela en los cuerpos de las mujeres, socavando derechos reconocidos y creando las bases para una involución en la soberanía del cuerpo de las mujeres, que hoy se expresa con total claridad en el proyecto de la “Ley de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la embarazada” donde las mujeres, durante su embarazo, pierden la condición de sujeto de derecho y se les niega la capacidad de decidir sobre su cuerpo y su maternidad, eliminándose, además, las medidas vinculadas a la prevención y la educación sexual.

De varias formas, muchas mujeres y hombres han expresado la voluntad de no permitir esta involución. La multitudinaria manifestación del 1 de febrero de 2014, que reunió en Madrid a personas de toda España bajo el lema “Yo decido”; la del 8 de febrero “Aborto Libre, Nosotras Decidimos”; la del 8 de marzo, “En nuestros úteros NO se legisla, nuestros cuerpos NO se maltratan, nuestros derechos NO se recortan”, son expresión del rechazo ciudadano hacia la falta de respeto a las decisiones de las mujeres.

Declaración de soberanía y por el derecho a decidir de las mujeres

Pretendemos hacer efectivo el derecho a decidir de las mujeres, para que las mujeres puedan decidir su futuro de acuerdo con los principios siguientes:

– Soberanía: las mujeres tenemos, por razones de legitimidad democrática, carácter de sujeto político y jurídico soberano. La soberanía sobre nuestros cuerpos conlleva, entre otras, la total capacidad para decidir sobre nuestra salud sexual y reproductiva, nuestras vidas y nuestros cuerpos.

– Legitimidad (democrática): el ejercicio de nuestra soberanía, incluido el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, será escrupulosamente respetado por todos los individuos y poderes del Estado, prohibiéndose cualquier injerencia religiosa e ideología en nuestros cuerpos, garantizando la pluralidad de opciones y el respeto a todas ellas.

– Transparencia: Se facilitarán todas las herramientas necesarias para que el conjunto de las mujeres y la sociedad española tengan toda la información y el conocimiento preciso sobre el ejercicio de sus derechos, incluidos los reproductivos y sexuales.

– Diálogo. El Estado no negociará ni dialogará con ninguna institución -incluida la iglesia católica- sobre los aspectos que abarcan nuestra soberanía, incluidas la libertad y el derecho a la autonomía de las mujeres. La libertad de las mujeres no se negocia, se defiende.

– Cohesión social. Se garantizará la cohesión social y la voluntad expresada en múltiples ocasiones por las mujeres, de manera que todas las mujeres en el territorio español, con independencia de su clase social, condición sexual, raza, sus posibilidades económicas o su situación administrativa, puedan ejercer sus derechos. En concreto serán especialmente atendidas aquellas que sufran violencias por el mero hecho de ser mujeres, y aquellas relativas a su salud sexual y reproductiva y a la interrupción voluntaria del embarazo.

– Internacionalismo. Se defenderá y promoverá la soberanía de las mujeres. Nuestros derechos, tanto los derechos sexuales y reproductivos, como el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, se garantizarán de manera segura y gratuita para todas las mujeres del mundo. Los derechos reproductivos son derechos humanos, inalienables y no están sujetos a discriminación por género, edad o raza.

– Legalidad. Se utilizarán todos los marcos legales existentes para hacer efectivo el derecho a la soberanía de las mujeres y el ejercicio del derecho a decidir sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Ésta será legal y se prestará en centros sanitarios públicos, para garantizar que se practique de forma segura y no se ponga riesgo la vida de las mujeres. Igualmente, se garantizará el acceso a los anticonceptivos y una adecuada educación sexual y reproductiva.

– Papel principal de las mujeres. Serán las mujeres las que decidan sobre su soberanía. En su propio cuerpo, ni el personal médico, ni el juzgado, ni un ministerio tendrán más criterio que ellas mismas para decidir sobre su posible o no, maternidad.

– Participación. Las instituciones, a la hora de regular cualquier aspecto relativo a la soberanía de las mujeres, a su cuerpo femenino y su maternidad, deberán hacerlas partícipes activas en todo este proceso, así como a las organizaciones feministas.

Animamos al conjunto de ciudadanos y ciudadanas a ser activas y protagonistas de este proceso democrático para la soberanía de las mujeres, y su derecho a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas.

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14 comentarios en “Declaración

  1. Me adhiero al manifiesto, porque mi cuerpo es mio, soy libre y tengo derecho a tomar la decisión de ser madre o no, y cuando y como quiero serlo. Difusion de la campaña ademas de mi adhesión.

  2. Tengo derecho a decidir, y ni un gobierno, ni una iglesia decidirá por mi cuando y como debo ser madre y si debe o no serlo. Mi adhesión a conciencia al manifiesto.

  3. Apoyo incondicionalmente este manifiesto. Mi cuerpo únicamente me pertenece a mí. Por lo tanto nadie más que yo puede tomar decisiones acerca de mi maternidad

  4. Apoyo esta declaración de Soberanía De mi cuerpo y el derecho a decidir de las mujeres.Ninguna institución o persona puede decidir sobre mi cuerpo.

  5. Apoyo este Manifiesto. Me parece mentira tener que estar defendiendo que somos ciudadanas de pleno derecho, con todo lo que habíamos conseguido y como nos lo quieren quitar.

  6. Apoyo este Manifiesto. Me parece inmoral tener que estar defendiendo que somos ciudadanas de pleno derecho, con todo lo que habíamos luchado para conseguir consensuar una ley por los derechos de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo con todas las fuerzas políticas del parlamento y que además tiene carácter de ley orgánica.

  7. Estoy de acuerdo con el Manifiesto, no sería necesario si tuvieramos unos gobernantes como deberían ser. Ya que somos tantas seria conveniente que en las próximas elecciones saliera un parido que nos respetara.

  8. Me declaro insumisa contra leyes que no me representan y apoyo la declaración de soberanía y por mis derechos: a decidir por mí misma y por las personas que no están empoderadas pero
    piensan igual que yo y que el resto de mujeres que se sienten personas con dignidad.

  9. Firmo esta declaración. Porque soy soberana y dueña de mi cuerpo. Mi cuerpo es mío y en él, YO DECIDO.
    Siglos después, aquí estamos, seguimos defendiéndonos de este patriarcado que nos sigue atacando, menospreciando, invisibilizando, despreciando… pero el FEMINISMO sigue adelante, siempre EN PIE, creando, subvertiendo, uniendo…
    Gracias compañeras por esta inspiradora, completa y empoderada Declaración de Soberanía. En mi cuerpo, yo decido. SOBERANÍA PARA LAS MUJERES

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